Si va de pesca al Sur, visite la localidad de Camarones
En Punta Tombo no es el único lugar de la costa de Chubut donde se observan pingüinos: aún más al sur, Camarones –ubicado entre Trelew y Comodoro Rivadavia– es un extraordinario lugar de la costa chubutense que está empezando a cobrar relevancia en el calendario turÃstico.

La localidad es bien conocida para los amantes de la pesca de altura, que llegan hasta aquà en el mes de febrero para la Fiesta Nacional del Salmón, pero sobre todo para los entusiastas del safari fotográfico y el avistaje de animales que recorren la Ruta 3: en la Reserva Cabo Dos BahÃas –inserta en un maravilloso paisaje de caletas que permiten el ingreso del mar en la estepa– se pueden ver no sólo pingüinos de Magallanes sino también ñandúes, guanacos, zorros, liebres y otras especies, por no hablar de la riqueza de sus aguas en frutos de mar.
Para otros, es el lugar ideal donde practicar buceo y caza submarina.
Con su aire intacto de pueblo pionero, Camarones tiene una larga historia: ya en tiempos de los navegantes españoles se habÃa asentado un grupo de hombres que bautizó la zona como provincia Nueva León, y pese a las condiciones adversas del clima y la distancia, la actual Camarones –oficialmente fundada el 10 de octubre de 1900– siguió firme junto al Atlántico, asegurando la existencia de una estación meteorológica y un servicio de correos. Siguieron la escuela, el juzgado de paz, los primeros médicos, dejando atrás los tiempos en que naufraga, frente a las costas de Camarones, el buque Villarino, que habÃa traÃdo los restos de San MartÃn desde Francia.
Aunque pequeño, Camarones –que hoy vive sobre todo de la pesca y del turismo, como principal punto intermedio entre Trelew y Comodoro Rivadavia– tenÃa sin duda un destino de historia: aquà pasó algunos años de su infancia, por el trabajo de su padre, Juan Domingo Perón, a quien hoy está dedicado un museo local que reconstruye el aspecto de su casa. Más al sur aún de Camarones, a unos 90 kilómetros, se llega a BahÃa Bustamante, un pueblo dedicado a la recolección de algas y verdadera punta de riel de este paisaje extraordinario de la meseta patagónica.
Según pagina12.com.ar casi virgen aun para el turismo, es uno de esos lugares que se quisiera ver siempre al margen de la llegada masiva de visitantes, para preservar la pureza del ambiente y de la fauna.
Aquà se pueden ver numerosas aves marinas: las grandes y predadoras skua, las gaviotas de orlog, petreles gigantes, patos vapor, y desde luego pingüinos de Magallanes, que en BahÃa Bustamante tienen una colonia de varias decenas de miles de individuos.
Un lobo marino ostenta todo su porte sobre las rocas de la costa patagónica.

Pingüinos santacruceños
Aunque el “pingüino argentino†por excelencia es el de Magallanes, Santa Cruz tiene una sorpresa reservada a los “cazadores de fauna†(en foto, claro): y una sorpresa muy de moda, ya que acaba de ser protagonista en Reyes de las olas y personaje de reparto en Happy Feet, dos pelÃculas infantiles que pusieron nuevamente en el candelero a los otrora “pájaros bobosâ€, ya lanzados al estrellato por el documental francés La marcha de los pingüinos.
En Puerto Deseado se espera, para fines de septiembre, la llegada de una colonia de pingüinos de penacho amarillo a la Isla Pingüino, situada a unas once millas náuticas (unos 20 kilómetros) de la localidad santacruceña. Alrededor de 30.000 aves llegan cada año a la isla, entre septiembre y abril: es el único lugar de nuestro continente donde se puede conocer esta especie, la más pequeña de la familia de los pingüinos, de sólo 55 centÃmetros de altura (hay otros pero prácticamente inaccesibles, en las Malvinas e islas subantárticas). Activos y fáciles de distinguir por la ceja de plumas amarillas que coronan sus ojos rojos, estos ejemplares viven a base de krill, pulpitos, calamar, moluscos y crustáceos. Como sus hermanos magallánicos, parecen amigables: sin embargo, hay que cuidarse mucho de cualquier gesto que les pueda parecer amenazante para sus crÃas, ya que tienen el picotazo fácil y listo para ahuyentar presencias indeseables.
Santa Cruz tiene otro paraÃso faunÃstico aún más al sur, en el Parque Nacional Monte León, en proceso de creación, situado en un panorama donde la costa patagónica despliega toda su hermosura. Como si cuanto más aislado más bello fuera el lugar, aquà parecen darse cita las más variadas especies, en especial aves marinas. Ya viejos conocidos, se puede encontrar una colonia de pingüinos de Magallanes, con unos 6000 ejemplares, además de cormoranes, gaviotas cocineras y australes, garzas brujas, petreles, ostreros y también lobos marinos, una especie que durante muchos años sufrió el fuerte asedio de la caza (se ven en la zona conocida como Cabeza del León). No es todo: se pueden avistar a su paso las ballenas francas australes y un apostadero de elefantes marinos en la zona de Pico Quebrado.
Monte León, sin embargo, no es sólo un parque marÃtimo: tierra adentro, la fauna de la estepa espera ser descubierta. Se trata de la mara, una vez más, que no por mayor distancia corre menos peligro, y de numerosos roedores de hábitos tanto diurnos como nocturnos. Vistosos guanacos y otros habitantes, como los zorros, completan un panorama de enorme riqueza, junto a los choiques, martinetas, águilas moras y algunos escasos reptiles.
Pasado el último punto de la Argentina continental, sólo queda por recorrer la isla de Tierra del Fuego. Aquà el panorama cambia, por las últimas estribaciones de los Andes y las zonas boscosas que distinguen estos territorios de las mesetas y estepas situadas más al norte.
El guanaco y el zorro colorado son especies autóctonas fueguinas: pero como en otros lugares de nuestro territorio, compiten con especies exóticas como el conejo, la rata almizclera y en particular el castor, que fue introducido con fines de aprovechamiento de la piel y hoy es una plaga reconocida, que modifica constantemente el paisaje a fuerza de construir diques.
Durante las navegaciones por el Beagle desde Ushuaia se pueden ver también lobos marinos, que comienzan su etapa de reproducción a partir del mes de diciembre, pingüinos y otras aves. Petreles, cormoranes, lechuzones de campo y cauquenes son los más visibles, pero en verdad son decenas las especies, migratorias y residentes, que viven en esta alejada isla del extremo sur argentino.
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